Sangre

Apóstoles en la Catedral de Orense

Apóstoles en la Catedral de Orense

E

l Balneario de Ledesma pertenece al Montepío y Mutualidad de la Minería Asturiana. Las familias afiliadas llevan años disfrutando y beneficiándose de sus magníficas aguas y del clima seco de Salamanca. Mis padres van todos los años donde se lo pasan fetén entre los baños, el gimnasio y la piscina. Todo a un precio asequible para las familias mineras. Les acompañé durante varios veranos hasta que me comencé a aburrir ligeramente.

Con esta entrada en el blog quería hacer sangre. Pero mucha, mucha. Ya me ha pasado el calentón y aunque, como dicen en las pelis, la venganza es un plato que se come frío, no voy a atizarles demasiado. Sólo un poquito, lo justo para que estéis prevenidos.

Recomiendo a todos los afiliados al Montepío que vayan al Balneario de Ledesma pero al resto ¡ni se os ocurra aparecer por allí!. El miércoles acompañé a Leti a su última prueba de las oposiciones en Orense. Pasamos la noche del jueves y la tarde del viernes en Vigo con mi amiga Bea. Nos llamó mi madre invitándonos a bajar hasta Ledesma y a comprobar las bondades de sus aguas, así que hacia las 5 salimos desde Vigo en dirección a Zamora. Llegamos a las 11 menos cuarto de la noche y no nos dieron de cenar. Pero cuando digo nada es nada. Ni un triste bocadillo. La cafetería no tenía pinchos, así que con un cabreo monumental fuimos a cenar a Ledesma (el balneario está en Baños de Ledesma). El comedor del Balenario funciona a turnos y estábamos fuera de hora.

La conclusión que saco es que la dirección del Balneario tiene estructurados sus servicios para satisfacer a las personas del Montepío y del Inserso -que desde hace poco han comenzado también a poder ir- y no tiene para nada en cuenta a los viajeros esporádicos como nosotros o a otro tipo de clientes. Lo que no acabo de entender es que un hotel de tres estrellas no tenga la suficiente mano izquierda con unos viajeros que llegan a las once menos cuarto de la noche y no se les dé siquiera un tentenpié,obligándoles a recorrer nueve kilómetros extra para poder comer algo.

Al día siguiente me levanté con un humor de perros: calor en la habitación, no había jabón en el baño y no me hacía caso la máquina que debía dar frío o calor (por lo menos los botones de HEAT y COOL así lo indicaban). Con este panorama realmente no me apetecía probar los baños termales, pero sí un chapuzón en la piscina, pero como no abre hasta las 12:00 y terminaba nuestra estancia en el hotel, dejábamos de ser clientes, con lo que tendríamos que pagar 3€ por entrar y, como comprenderéis, no estaba dispuesto a dejarles ni un euro más de los 66 que costaba la habitación sin desayuno.

En fin, que no volveremos más por allí a no ser que alguien nos invite, naturalmente. Los socios a seguir yendo, que no se puede desperdiciar la estupenda relación calidad/precio y los demás ni por asomo.

La foto: Apóstoles en la Catedral de Orense.

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